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CENTRO AMERICA EN BICICLETA

SAHAGUN - SINCELEJO

SAHAGUN - SINCELEJO

Llovía a las 5 de la mañana cuando me levanté en Sahún, así que me fui a la estación de autobuses a desayunar tranquilamente esperando que pasara el chaparrón. Entre toda la desorganizada estación, que no es mas que una placeta de tierra con unas carpas haciendo de fondo hay una pastelería donde todo es orden, desde Medellín es la primera vez que puedo comer pan y desayunar un café con leche y un croissant.

 

Con el regustillo en el estomago me acerque al ciber del pueblo, dónde ayer por la noche no había podido hacer el articulo, de cuatro ordenadores ninguno iba bien y después de terminar de escribir no me dejaba publicar, uno decía que tenia la memoria llena, otro que tenia un troyano, el otro no se encendía y el cuarto se le engancho el sistema operativo. Afortunadamente hoy ya habían reparado uno de ellos y pude publicar. Aprovecho la ocasión para decir que no os extrañe ver que faltan algunos acentos, que hay palabras ilegibles o que el estilo de fuente y tamaño cambia de un artículo a otro, incluso en el mismo. No se como están configurados aquí que escribiendo en Word me cambian las palabras, me las acentúan, me ponen mayúsculas, para colmo hoy no funciona la “e” y cada vez que necesito una tengo que pegarla, para poner arroba aun teniendo tecla tengo que poner Alt. y pulsar 64. Ya os podéis imaginar el lío.´

 

Interesarme por si volvería a llover preguntándole a una señora su respuesta fue – no patrón hoy se va usted a prender fuego en la carretera con la cicla, no hizo mal la previsión, si estos días he circulado a 43 grados hoy el termómetro llegaba a los 46 en algún punto, así que he tenido que hacer paradas cada 10 Km. para ponerme a la sombra y bajar un poco la temperatura corporal. En alguna de estas paradas me acompaño alguna vaca Cebú o criolla de la sabana, es una raza similar a la que hemos visto en los documentales de África con poco pelo blanco hueso, sin cuernos y orejas grandes para perder temperatura, solo permiten un ordeño diario. Son bien diferentes de sus hermanas holteins que pastan en los Alpes, estas blancas y negras con mas pelo y cuernos dan leche dos veces al día, el pasto allí es mas verde y tiene mucha mas agua. Ni las Cebú podrían estar en los Alpes, ni las holteins podrían vivir en la sabana.

 

Preguntar aquí en Colombia por los kilómetros que faltan para llegar a un punto es imposible, nadie te lo sabe decir, lo mas que te llegan a decir es el tiempo que se tarda a destino, pero claro siempre hay que preguntar si ese tiempo es caminado, en bus, en taxi en chiva o en jeepa, al final nunca hay forma de confirmar si mis cálculos de mapa son correctos, aun así no dejo de intentar saber si hay un colombiano que maneja kilómetros. Después están los paneles  de la carretera donde dicen los kilómetros que faltan para las poblaciones, son muy escasas y casi siempre miden de menos. Hoy después de comprobar que ya debería estar en Sincelejo por mi cuenta kilómetros y no ver el pueblo paré a preguntar a una mujer y una chica cuanto quedaba para Sincelejo, me dijeron como media hora caminado, me fui y después de subir una loma de unos 300 metros apareció Sincelejo, así que fallo de nuevo, ya pregunto por dar conversación.

 

Antes de llegar a Sincelejo hay dos pueblos importantes el primero Chinú dedicado a la fabricación de calzado, tiene muchos puestos de venta en la carretera. El segundo Sampues este dedicado a la artesanía de madera también tiene muchos puestos a lo largo de la vía, aun siendo domingo se veían muchos coches y camiones de minoristas que acudían al este pueblo para cargar muebles y pequeños objetos decorativos. Hasta el Km. 37 después de salir de Sahagún no he visto ningún hotel, lo dejo escrito por si le sirve a alguien que venga después y quiera ir más lejos de Sahún.

He encontrado habitación a la entrada de Sincelejo en el Hotel La Ceiba que esta detrás de una gasolinera de Mobil, esta muy limpio la habitación con ventilador cuesta 9 € y con aire acondicionado 13 €.

PLANETA RICA - SAHAGUN

PLANETA RICA - SAHAGUN

En la noche me fui a un puestecito que preparaba platos calientes, para probar la sopa de mondongo que me habían recomendado, estaba sabrosa, aquí las sopas tienen buen fondo. Para comer un segundo me fui a un asador de pollos, en el que me lleve una sorpresa, pedí un muslo de pollo y me lo trajeron bien doradito con yuca y plátano, pero no se acordaron de los cubiertos, así que se los pedí, y me dijo la mesera, - señor no los necesita ya le he dejado unos guantes en la bandejita de las servilletas, era verdad habia unos guantes hospitalarios, así que le dije - si no le importa me lo comeré directamente con los dedos para no perder sensibilidad, con una sonrisa y un ¡ a la orden ¡ me dejo degustando al joven gallo.

 

Mientras desayunaba en una terraza podía ver como la vida de Planeta Rica se despertaba, los aguadores con sus carros tirados por un caballo abastecían de agua las casas que no disponen de enganche a la red. Las jeepas (viejos jeep) inician la recogida de viajeros y bultos cargándose hasta que ya no hay espacio físico como para que pueda entrar una gallina, no veía estos vernáculos vehículos desde la visita a Guatape y la zona cafetera de Caldas hacia Manizales.

 

Eran las 10 de la mañana cuando me subía a la bicicleta con dirección a Sincelejo, en los primeros kilómetros había buena arborización en el camino, se puede ver una buena muestra de los gigantes de Colombia, árboles como el bonga, el camajon sus pepas se comen a la brasa, el higo siempre peleando con las trepadoras o el chitu, también mas pequeños pero con mucha sombra como el guacamayo o el totumo cuyo fruto grande y redondo se utiliza para hacer cuencos y cucharas. Son habitules tambien pequeños puestos para vender panelas (un dulce compacto envuelto en hoja) en la orilla de la carretera.

 

Como en días anteriores el calor es intenso, la computadora de la bicicleta marca 43 grados, 40 si me siento a la sombra de un orejero, otro de los titanes del país. En la zona hay abundancia de mosquitos, ya hace un par de días que me vi obligado a poner en marcha los dos aparatos antimosquitos solares de ultrasonido, uno lo llevo en el pantalón de calle y otro colgado del manillar de la bicicleta, de la que no me puedo separar mucho cuando paro porque enseguida se me echan encima, parece que estuvieran esperando la ocasión para darme una dentellada, porque aquí no pican aquí muerden. Por otra parte en esta zona vive la señora de Anopheles, muy hematófaga ella, que se encarga de que la malaria vuele por el mundo.

 

La carretera son dientes de sierra continuos, esto produce una situación de desconcierto porque es complicado mantener un ritmo sobre la bicicleta, este tipo de carreteras o el aire de contra pueden suponer verdaderas pesadillas para el que viaja en bicicleta, la única forma de combatirlas es conservando una buena concentración mental. Por eso es muy importante para este tipo de aventuras venir preparado sicológicamente, es un entrenamiento hacia dentro en el que se trata de hacer visualizaciones de aire en contra, puertos, toboganes, incluso lluvia y verte dominando lo adverso.

 

Faltaban como 20 minutos para llegar a Sahagun y el cielo se empezaba a oscurecer, no hizo falta esperar mucho tiempo par empezar a ver los motoristas que venían en dirección contraria, guarnecidos bajo una capa impermeable, era el momento de guarecerse bajo el dintel de entrada a una casa. Detrás de ellos las primeras gotas y después toda la fuerza de la tormenta, unos niños llegaron corriendo de la carretera a refugiarse a mi lado, venían totalmente calados como si saliesen de bañarse del río. Después de unos minutos dejo de llover y decidí intentar llegar al menos hasta Sahagun a falta de diez minutos para llegar empezó a llover de nuevo pero decidí continuar aun a riesgo de mojarme. Llegue a Sahagun  pasadas las cuatro de la tarde mojado pero con el equipaje seco que era lo importante. Me hospedo en un hotel limpio, que se llama S & S  7€ esta después de la parada de autobuses Brasilia, empresa encargada de comunicar por tierra con Venezuela. En la misma parada hay una chiringuito donde poder comer de menú 2€.

 

CAUCASIA - PLANETA RICA

CAUCASIA - PLANETA RICA

No tenia nada pendiente del día anterior, así que pude salir pronto de Caucasia, sobre las 7:30 de la mañana. A ver si me voy organizando, los primeros días esta todo sin montar, es como un desorden creativo.

 

Aquí tenemos luz del sol desde las 5:30 de la mañana hasta las seis de la tarde, normalmente abren para el desayuno a las seis. Este año me he propuesto hacer desayunos más consistentes, porque en Vietnam solo tomaba leche con un zumo y perdí demasiado peso. En las comidas también estoy metiendo mas proteína, los primeros días se esta formando músculo y hay que ayudarle un poco. Eso si para proteína buena la que tienen los cochinillos asados que hace Jose en el restaurante Jacires de Vega de Espinareda.

 

A nueve kilómetros de Caucasia hay un par de hoteles a pie de carretera con piscina, por si alguien viene detrás de mí que sepa que haciendo unos pocos kilómetros mas se puede dar un chapuzón, eso si el pueblo no tiene pint de tener conexion a internet. No se el nombre del pueblo, aquí no todos tienen el cartel a la entrada solo los mas importantes están identificados.

 

La nacional que va hacia Cartagena es bastante llana, aunque con toboganes pero de poca importancia. El Cauca se ha quedado atrás, también el departamento de Antióquia, que tantos buenos momentos me ha dado, ha sido mi lugar de nacimiento en Colombia, me ha regalado la ciudad de Medellín, los Andes colombianos, el río Cauca y la gente paisa, abierta en la distancia corta, noble y con vocación de servicio al prójimo. Siempre se despiden diciendo “a la orden”, así que yo diré lo mismo ¡¡¡ a la orden Antioquia ¡¡¡

 

Hacia las 11 de la mañana entré en el departamento de Córdoba. Me sorprendió como una simple frontera administrativa puede cambiarlo todo; el paisaje, el sonido de fondo y a las mismas personas. A medida que avanzo la sabana de Córdoba se hace más presente, además de la merma de árboles el calor también se va haciendo mas intenso hasta 43 grados en algunos puntos, parece que el asfalto quisiera cocinarme la bicicleta. En estas condiciones, no me extraña ver a la mayoría de las personas que me encuentro , sesteando en una hamaca  o recogidos en una tertulia a la sombra, son pocos a los que se ve trabajando y ninguno en bicicleta. La poca actividad visible es la de mecánicos de camiones en plena carretera y  niños llevando agua para sus casas desde las quebradas, hacen uso de unas tablas de madera montadas sobre dos ejes con cojinetes a las puntas, el invento es rudimentario pero en asfalto liso cumple bien su función.

 

Las personas aquí, pese a ser un departamento calido son mas introvertidos que sus vecinos los paisas, hay que dedicarles mas tiempo para que te dejen entrar en su espacio vital, tampoco se ve tanto contacto entre ellos en la calle, son mas serios, aunque todavía no llevo días para valorarlo.

 

Lo que si he tenido hoy es mas apoyo de mi público camionero, quizás el llano les permita relajarse y contemplar con más tranquilidad aquello que engalana la carretera. En los andes estaban demasiado concentrados en conducir, debía resultar difícil tocar la bocina y saludar con la otra mano. Por otra parte la gente que me voy encontrando desde que salí de Medellín saluda a los ciclistas con un silbido y haciendo la señal de OK con la mano. Este es un país en el que hay muchos y muy buenos ciclistas, en la calle se nota la pasión de la gente por este deporte.

 

He visto unos árboles de tronco muy grueso, muy altos y de tamaño desproporcionado, he llegado a pensar que pudo ser en ellos en donde encontro botero la inspiración para su obra. Alguno de ellos podría decir que tienen barriga, por que el tronco se hace mas grueso a mitad de se altura, a ver si puedo saber como se llaman, porque son bastante curiosos. Muchos no tienen ni una hoja otros están completamente cubiertos de ellas, no entiendo como puede suceder esto siendo la misma planta, en el mismo lugar, otros tienen en la base del tronco una especie de contrafuertes a modo de aspa, para equilibrar esa figura si proporción.

 

Sobre la una de la tarde he llegado a Planeta Rica, los recursos provenientes del látex que buscaron sus fundadores en 1805, hoy se han virado hacia el  comercio que llega por ser cruce de caminos hacia Montería o hacia Sincelejo. Me he hospedado en un hotel justo después de la Estación de Servicio Terpel a mano derecha, no tiene mucho encanto pero esta limpio, 5€ la noche.

TARAZÁ - CAUCASIA

TARAZÁ - CAUCASIA

 

Como todos los días me levanté a las 5 de la mañana, hice un desayuno ciclista y me fui al ciber para escribir la etapa de ayer, porque se me había borrado justo cuando pinché en publicar. En el hotel de noche preparé un borrador para adelantar, que después me vino fenomenal, pues Helen la operadora del ciber Telecom Parque pasa borradores al dictado, así que yo iba traduciendo mi letra mientras Helen pulsaba las teclas. Después de despedirme de Rosa la amable recepcionista del Hotel “La Gran Mansión y de las cocineras que me alimentaron con cariño, tomé de nuevo dirección Cartagena de Indias.

 

El retraso de las cosas pendientes hizo que saliese de nuevo tarde, así que el sol me acompañó durante unas horas en pleno cenit, por suerte una buena parte de la carretera tiene arborización (dirían aquí) bajando la temperatura de la piel unos grados.

 

Hoy el protagonista principal ha sido el río Cauca, durante casi todo el recorrido permanece muy pegado a la derecha de la carretera. A medida que avanza el caudal se hace cada vez más descomunal, no se como será el Amazonas pero el Cauca le debe ir a la par. Entre las palmeras y otros árboles del camino hay vistas del río que merecen poner pie en tierra y quedarse por unos minutos embobado observando como conquista las tierras del Valle.

 

Las edificaciones mantienen también aquí materiales sencillos como base de construcción  pero ya se alternan con haciendas unas como mansiones de lujo y otras con funciones de granja de animales, sobre todo vacuno. De nuevo el  contraste del que lo tiene todo frente al que camina descalzo.

El paisaje de la última parte me trajo el recuerdo de Extremadura, por las similitud que tiene con las dehesas aunque aquí el pasto es mas verde, las encinas y alcornoques son sustituidos por árboles autóctonos, mayoritariamente la ceiba y otros que son asfixiados por trepadoras asesinas, que en algunos casos llegan a hacer pudrir el tronco del árbol.

 

Unos 64 kilometros después del inicio de etapa está Caucásica, le debe el nombre al río y en gran medida vive de el bien sea explotándolo directamente o con el aprovechamiento de sus aguas. Es una ciudad-pueblo comercial atravesada por la carretera principal hacia Cartagena, de la que  también obtiene favores.

 

He decidido pasar la noche en el hotel Horizontes, está justo a la entrada del pueblo detrás de la bomba (gasolinera) Terpel. Es un edificio nuevo, de plata baja y primera con buena limpieza, la falta de cucarachitas tropicales hace que pueda servir también para turistas 10€ la sencilla con ventilador 13€  con aire acondicionado.

 

La cena de hoy ha sido sopa de gallina y bandeja paisa con carne de anca. Este año como creo que en vez de perder peso voy a engordar por que estoy comiendo mucho y pedaleando poco.

VALDIVIA - TARAZÁ

VALDIVIA - TARAZÁ

 

Para salir de Valdivia, no hace falta desandar el camino utilizado para entrar al pueblo el día anterior, se sale bajando por la calle al final de la plaza, tomar este camino supone no tener que subir las rampas cortas pero duras de la entrada sur, que obligarían a utilizar todos los piñones.

 Una vez en la troncal que lleva hasta Cartagena de Indias, comienza de nuevo el descenso del Puerto de Ventanas, durante unos 20 kilómetros. El paisaje es imponente, coloreándose con el verde de las inclinadas praderas y árboles de todo tipo, incluida entre ellos la frondosa Ceiba. En la orilla de la carretera están asentadas casas humildes, construidas principalmente de tabla de madera, plástico y algunas de ladrillo. Los queháceres de sus moradores hacen que la carretera se convierta en un museo vital. 

Al final del descenso, encontramos el puente, yo diría vibratorio por lo que se mueve al paso de cada camión, parece que vaya a caerse, este da acceso a puerto Valdivia, asentado en la rivera del caudaloso y majestuoso Rio Cauca que cruza casi toda Colombia de Sur a Norte. 

 Un poco mas adelante en el Pueblo de El Doce, paré en un puestecito de carretera, llevado por dos viejitos, con ellos tuve la oportunidad  de tener una entretenida charla entre los temas que hablamos destacaría, que cuando le pregunte al viejito si el Rio iba para abajo o para arriba, el me contestó – unos dicen que va para abajo y otros para arriba - me pareció muy gallego, así que le pregunte de nuevo, ¿Por qué dicen eso? a lo que el respondió – que no sabia, que yo se lo explicase. Supuse que el dilema se debía a que como la dirección del Rio es hacia el Norte, se podría decir que sube y por lógica, como el agua no puede ir para arriba habra quien dice que va para abajo, no se me ocurre otra cosa. 

 Después hablando del calor que empieza hacer en el Llano (42º), me preguntó ¿Qué tiempo hacia, antes de salir de España?, le dije que un grado bajo Cero, por hacérselo mas grafico le añadí que si dejaba un vaso de agua en la calle, en dos horas, estaba congelada; el abuelito al oír esto comenzó hacer aspavientos y usar expresiones de asombro. Tuve que jurarle que eso era verdad, no es extraño que alguien que ha vivido toda la vida en un clima tropical, no le entre en la cabeza que esto pueda suceder.

 Hasta Taraza, es habitual ver en el lateral de la carretera mangueras con el chorro de Agua, apuntando al cielo, como reclamo para lavado de camiones. El Rio va siempre a la derecha recorriendo el Valle del Bajo Cauca. Después de pasar El Ocho y El Dos se suben unas suaves lomas, para llegar a Taraza. Una ciudad de Servicios con mucho mercado para abastecer también a los corregimientos (pueblos pedáneos), de los alrededores. 

 Firmé una habitación en el hotel “La Gran Mansión”, es el último edificio de la derecha a la salida del pueblo, el Hotel, tiene estancias a ras de Suelo, lo que evita subir escaleras cargado con la bicicleta, para guardarla en la habitación.  Como anoche, tampoco tiene agua caliente en la ducha, de la preparación del viaje ya sabia que esto me iba a suceder, pero sinceramente no creía que seria tan pronto. 

 Al contar el dinero para pagar la cuenta veo que tengo el dinero justo para el hospedaje, 33.000 pesos (10€), así que o consigo dinero o me quedo sin cenar, tengo la esperanza en el conocimiento de que lo que en España no tiene arreglo, en estos países siempre tiene una solución imaginativa. Esto así, que me encamino hacia el Centro, allí después de hacer unas pesquisas averiguo, que en el Merca J (Supermercado), que esta en la calle que parte de la esquina de la Prendería (Joyería), el Dólar, te dan dinero con la Visa por una comisión del 3%, para 100.000 pesos costaría 1€.  La mejor opción para ir y venir del hotel, es tomar una mototaxi e ir de paquete como en Vietnam, el trayecto cuesta 2.000 pesos, unos 70 céntimos de Euro. Yo tome confianza con Hugo, un moto taxista, del que os dejare el Teléfono, para los que vengáis después, 314 679 3581. Mientras esperaba a Hugo, se me ofreció una excavadora para hacer el trayecto por el mismo precio. En Taxi turismo serian 4.000 pesos.  

Hoy he cenado una sopa de frijoles, de segundo carne de res en polvo, ensalada, arroz y plátano macho frito de sobremesa (liquido de la comida) jugo de Guayaba. También me tomé un café tinto, con un poco de Ron, para matar los bichitos de la ensalada, que no debería haber tomado si hiciese caso de las recomendaciones para viajeros que se hacen en Sanidad de España, con el fin de que no  aumente la flora salvaje de nuestro intestino.  

 

SANTA ROSA DE OSOS - VALDIVIA

SANTA ROSA DE OSOS - VALDIVIA

He salido tarde de santa Rosa tratando de solucionar un problema de cobertura con la tarjeta movistar de Colombia, al final compré una SIM CARD de Comcel (3 € ) que en Valdivia se quedó sin cobertura, un chico que repara teléfonos me regalo una de Tigo, pero no sabia el número así que no la puedo recargar, bueno mañana será otro día.

El camino continua a través de los andes colombianos,  una carretera en dientes de sierra continuos, con dos puertos duros de subir de unos 6 km y con pendientes del 6 o 7 %. A la salida de Santa Rosa pregunté como era el perfil hasta aquí y me dijeron que era llanito, así que se me hicieron interminables las rampas esperando el llano. Debe ser que aquí a los puertos les llaman llanitos, lo cual no me extrañaría por que alguien me dijo que aquí las vacas son los caballos y los perros las ovejas, en fin Colombia "It is different" .El paisaje de los Andes es como Asturias, quizás lo único que lo diferencia es la sucesión de picos de alturas que rondan los 3.000 o 4.000 metros, por lo demás también se ven pastar vacas por todos los lados. La imagen de la carretera son la multitud de estaderos (áreas de servicio), lavaderos de camiones y residencias (locales para dormir muy básicos) que hacen imposible quedarse sin alojamiento aunque sea muy modesto. 

La etapa de hoy termino una vez bajado gran parte del puerto de Ventanas ( unos 15 km) hasta Valdivia, el descenso es de vértigo, se pueden alcanzar velocidades de hasta 70 km/h,  con la bicicleta cargada es como la maquina estrella de un parque de atracciones. Hay que tener cuidado en las curvas cerradas, por que los camiones adelantan sin pensar si viene, otro camión, otro coche y menos una bicicleta de frente. Hay que estar aquí para ver como adelantan en las curvas subiendo o bajando el puerto ¡¡¡ se te hiela la sangre¡¡¡

Como dicen aquí en los carteles "el ejercito esta en la vía, circule con seguridad" y es verdad cada pocos kilómetros hay un puesto del ejercito. En Valdivia esta por todos los rincones, aquí que los puedo observar con detenimiento, no deja de sorprenderme como se mueven. Me llama la atención que si no fuese por el uniforme serian unos civiles más, en la plaza debe haber como unos 100 soldados pero menos vigilar parecen hacer de todo, unos están ligando con la dependienta, otros sentados en las terrazas tomando algo, otros paseando con la novia en un brazo y la metralleta en el otro y el ultimo esta chateando por Internet a mi lado. Ya me conoce medio pueblo así que se me van acercando para hacerme propuestas aquí al ciber (parece mi oficina) uno que es coleccionista que le cambie monedas de euro, otro que es peluquero de los de hacer dibujos en el pelo, que me lo lleve para España, que es un fenómeno haciendo dibujos también en la barba, otro a preguntarme donde tiene que arreglar los papeles para ir a Barcelona, así hasta nueve he atendido ya, para que después digan que si no me aburro viajando solo. 

 Para encontrar el hotel,  poco mas tengo que ir palpando las paredes, porque no tiene ninguno nombre, ni indicativos como hoteles, al final encontré uno con unas escaleras muy empinadas por las casi no cabía la bicicleta, pero me arreglé para subirla. Me quedé con la suite por 7 € es una habitación de 3 por 3 metros con cama grande y la ducha (solo agua fría) es el suelo de un pequeño servicio donde casi no entra la taza, eso si es limpia y tiene ventana, por eso es una suite.

He cenado, para los colombianos comido, en una terraza de la plaza del pueblo con la silla pegada a un camión blindado del ejército, que no me dejaba ver muy bien la enorme iglesia que disfrutan los parroquianos, tiene una cúpula que parece la del Vaticano. El menú (3 € ) ha sido  primero sopa de guineo después una bandeja de res que incluye arroz, huevo frito, patatas fritas, plátano macho frito, tomate en ensalada y la res, para llenar un hueco que me faltaba me pedí también un pollo sudao y una arepa que sorprendentemente era una bolita de pan poco hecho, resulta que aquí en esta zona las arepas que aprendí a pedir en Medellín se llaman telitas, lo mismo que lo de que los caballos que en Colombia son vacas( esto de los caballos es un juego entre amigos de aquí, no lo vayáis a tomar en serio)

 En fin Valdivia es un bonito pueblo en los Andes colombianos, con mucha vida y música en la calle, un lugar ideal para pasar la noche.    

 

MEDELLIN - SANTA ROSA DE OSOS

MEDELLIN - SANTA ROSA DE OSOS

Llegué a Medellín a las 17:15 pm a la salida del aeropuerto estaba lloviendo, todos los días lo hace sobre las cuatro de la tarde durante una o dos horas, después de salir el arco iris se queda un atardecer esplendido. He tenido la suerte de que María decidiese ir a recogerme al aeropuerto personalmente acompañada de laura y Jose.

 Después de hacer una parada, me registré en la  Guest House "La oveja Negra" me pareció el sitio ideal para quedarme en Medellín y no me equivoqué, desde el primer momento me sentí como en casa. Los días que siguieron acompañado por mis amigos de aquí pude disfrutar todo lo que puede ofrecer esta bonita y tranquila ciudad al viajero.

 La primera visita fue la calle Playa, con sus aceras llenas de gente que va y viene, en ella esta un edificio referente para la ciudad, es el rascacielos COL TEJER (Colombiana de tejidos). La calle desemboca frente al Museo de Antioquia en cuya plaza se puede disfrutar al aire libre de muchas de las gorditas esculturas de Botero. Ese mismo día aprovechamos para ver el centro Carabobo, otra calle peatonal que termina en la Plaza de la Luz, también frente al edificio de gobernación, el edificio inteligente y el parque de los pies descalzos. Después de comer en el "J & C Delicias" de Los Laureles (recomendado, hay 6 en medellin) nos fuimos al metro elevado para conectar con el metro cable, un teleférico que pasando primero por el barrio de Andalucía hace su ultima parada en el barrio de  Santo domingo, donde se puede visitar el Parque España, en el que se encuentra un original edificio Biblioteca, donado, equipado e inaugurado (con su visita) por los Reyes de España en marzo del año pasado, allí los niños de este barrio un tanto especial, se alejan de las bandas cambiándolas por la cultura y el juego en un lugar bien dotado. Para finalizar visitamos el Cerro Nutibara donde hay una pequeña reproducción de un "pueblito paisa" que además tiene el encanto de ser uno de los mejores miradores de la ciudad, puesto que ofrece una vista panorámica total.

Al día siguiente he quedado para hacernos una ruta, con Chacho un exciclista profesional que ha estado compitiendo en Europa y América, nos fuimos hasta el pueblo de Caldas unos 54 km. Viendo los músculos de sus piernas me daban ganas de echarme a temblar, pensando en la paliza que me iba a dar, pero al final tuvo misericordia de mí y me sacó de paseo sin hacerme sudar más que lo necesario. Por la tarde nos fuimos a la universidad de Medellín, allí esta ubicada la estatua de "el Sembrador de Estrellas" es otro de mis objetivos que preparando el viaje me plantee para Medellín, aunque ya estaba cerrada la entrada a la universidad el jefe de seguridad nos dejó entrar al ver que era español con el trato de que hablase bien de los colombianos,  no me será difícil cumplirlo porque son gente muy noble.

 El último día en Medellín lo dediqué junto con Maria, Orlando y Ángela a conocer Guatape y El Peñol (a una hora y media de coche) una impresionante piedra de granito con forma de medio pepino que surge de la nada y se eleva a 200 m, tiene una impresionante grieta que se ha aprovechado para construir unas escaleras de acceso a la cumbre, son 649 escalones que merece la pena subir para ver el sorprendente paisaje que la rodea. Es un embalse, al subir el nivel de agua ha dejado un territorio idílico de lagunas e islas donde se practican deportes acuáticos. Antes de regresar a la ciudad hicimos una parada en Guatape, pseando por la orilla de una laguna que podria ser el malecón del pueblo, nos fuimos en busca de una terraza donde comernos unos huevos fritos con arepa de queso. En el pueblo me han llamado la atención dos cosas una los zocalos de las casas estan decorados con hobrecitos en relieve con mucho colorido y otra la iglesia que es una imitación de la roca "el Peñol" Desde el puerto se pueden hacer paseos en barco por las islas y lanzarse en una tirolina sobre el agua de casi dos km de longitud. Llegada la tarde nos fuimos al Museo de Antioquia, en la planta cuarta se encuentran la obra pictórica de Botero, creo que nadie puede irse de Medellín sin ver su trabajo.

Hoy día 7 de abril de 2008 empezó la ciclo-aventura de centro América en bicicleta saliendo de Medellín a las 9 am con dirección hacia Santa Rosa de Osos. Chacho se animo a acompañarme la primera etapa, para mi es un placer pedalear con él por su condición de deportista de élite y por lo gran persona que es, así que salimos dirección Santa Rosa. Después de Barbosa comienza la ascensión infernal de los Alpes Colombianos con una subida de 13 km y una pendiente que empieza en un cinco por ciento y pronto se transforma en un 9. Como anecdota puedo contar que mientras yo sudaba la gota gorda arrastando el peso de las alfoja, Chacho subía haciendo caballitos con la bicicleta. En la cima (se llama Matasanos), Chacho regresó a Medellín y yo continué en solitario, me esperaba todavía la ascensión a otro puerto de menos distancia que Matasanos, unos 7 km pero casi con el mismo desnivel de 7 u 8 %. Después una bajada y una última loma para llegar a Santa Rosa. A las 5 de la tarde pasaba por debajo del indicador de la ciudad después de 7 horas de bicicleta con una temperatura de 38 grados, en la misma carretera comí en un comedor para camioneros (estadero se llama aquí) por 3 euros primero y segundo, lo camareros no se creían que pudiese haber subido con la bici cargada los dos puertos, me decían nosotros solo los bajamos, para subirlos nos agarramos de los camiones que pasan, probablemente son menos deportistas que yo, pero sin duda mucho mas listos.

Me fuí a un hotel que me recomendaron el "Cortejo Imperial" muy moderno sin perder un toque de sencillez, sale por 13 euros la simple y 28 la doble.